Los cien años de Leica

Modelo original de Leica
Modelo original de Leica / LV

Ligera, pequeña, sencilla y cómoda, la mítica cámara alemana cumple el primer siglo de su fotografía ágil y natural

BEGOÑA RODRÍGUEZ

Ligera, pequeña, sencilla y cómoda, la cámara Leica permitía una espontaneidad y dinamismo en la toma de fotos hasta entonces imposibles. Se cumple ahora el primer siglo de su historia, de su fotografía ágil y natural. Espacio Fundación Telefónica lo celebra. Motivos no le faltan.

La historia se puede escribir... o fotografiar. Como recuerdan en la compañía alemana, desde hace 100 años famosos fotógrafos de todo el mundo han estado captando momentos únicos en su vida con su cámara Leica. Momentos que siguen siendo inolvidables y que se encuentran en el inconsciente colectivo de todos nosotros. Desde profundamente trágicos, como los ataques con Nepal en Vietnam, hasta dulces, como el famoso beso de Alfred Eisenstaedt, al finalizar la segunda Guerra Mundial -documentando los sentimientos de alegría experimentados por una nación entera en una sola foto-, o la icónica imagen del Che Guevara de Alberto Korda, todavía omnipresente en la actualidad, tomada con su Leica M2 en 1960. Imágenes impresionantes que se redescubren cada vez y que nunca se olvidan.

Quizá tengan razón los representantes de Leica al decir que no solo pretenden construir cámaras, sino que su intención es crear «valores eternos que establecen estándares». ¿El secreto de su éxito? Ingeniería ingeniosa y artesanía formidable. ¿El resultado? Productos clásicos atemporales. Innovaciones asombrosas. Y una cuasi obra maestra técnica.

Su aparición supuso grandes cambios en la forma en que registramos cuanto sucede

Todo empezó, como explica la Fundación Espacio Telefónica, en junio de 1914, cuando el ingeniero Oskar Barnack construye el primer modelo funcional de una cámara compacta para película cinematográfica de 35 mm. Su idea era crear una cámara pequeña y liviana que permitiera hacer fotos en serie de forma sencilla y rápida usando película cinematográfica manufacturada. Es decir, disponible en el mercado y, por tanto, comparativamente más barata; o en otras palabras, «Negativos pequeños, imágenes grandes», su lema. Nacía así la cámara Leica (Leitz/Camera). Su lanzamiento, forzado a posponerse hasta 1925 debido a la Gran Guerra, «supuso mucho más que la mera comercialización de una nueva cámara, cambiando de un modo radical la manera en que registramos la realidad». Ligera, de apenas 400 gramos, fácil de manejar y sencilla de transportar metida en el bolsillo, la Leica abrió el camino a una fotografía fresca y sencilla, rápida y flexible, algo imposible hasta entonces. Y algo aún más importante: la pequeña Leica democratizaba el acceso a la fotografía.

Material documental

Efectivamente, no solo facilitó el acceso a este arte a los aficionados sino que gracias a la nueva cámara con un objetivo retráctil que se podía llevar en el bolsillo del abrigo, la fotografía se convirtió en un componente natural de la vida cotidiana de todos, y no solo de los profesionales. Es más, una nueva generación de fotógrafos de prensa apostó por la Leica, «en particular por su versatilidad para hacer realidad el principio fundamental del reportaje: narrar un acontecimiento mediante imágenes individuales que se complementan».

La exposición 'Con los ojos bien abiertos. Cien años de fotografía Leica', comisariada por Hans-Michael Koetzle, pretende mostrar, por primera vez, este cambio que la invención y la comercialización de la cámara Leica supusieron para la fotografía. Cómo esta cámara pequeña, fiable y versátil, equipada con un objetivo de alta resolución diseñado específicamente para ella por Max Berek, marcó un cambio paradigmático en la historia de la fotografía.

La muestra de Espacio Fundación Telefónica, producida por Leica, incluye cerca de 400 fotografías con material documental: periódicos, revistas, libros, publicidad, catálogos y prototipos de cámaras. A través de éste se relata la historia de un siglo de fotografía en película de 35 mm y se enmarca en el programa de PHotoEspaña.

La exposición se estructura en varios apartados como 'Leica y la Neues Sehen (Nueva Visión)' donde se desarrolla la idea de que la ligera y siempre dispuesta Leica fue fundamental en la creación de un nuevo lenguaje visual. Otro apartado sería 'Fotoperiodismo'. Al poder sacar una foto detrás de otra, y rápidamente, la Leica se convertía en una herramienta fundamental para el recién nacido género del reportaje. 'Fotografía subjetiva' trata de cómo ahora cualquier amateur experimentado podría también crear fotografías artísticas, mientras que en 'Fotografía humanista', el universo urbano se convierte en escenario, con la vida cotidiana como representación teatral.

Otros espacios son 'La nueva fotografía en color', pues ya en los años 40 el fotógrafo danés Keld Helmer-Petersen había capturado el mundo de lo cotidiano en color con una Leica; 'La fotografía de moda y la cámara Leica', donde se explica cómo las características especiales de la Leica M favorecieron la estética que adquirió la fotografía de moda (un grano muy grueso, luz natural y el impulso para salir del tradicional estudio); o, por último, la 'Fotografía de autor' con distintas clases de creadores que utilizaron diferentes recursos.

A través de la obra de autores como Cartier Bresson, Paul Wolff, Bruce Davidson, Capa o Robert Frank, y de documentos que dan cuenta del proceso de desarrollo y construcción llevados a cabo por su inventor Oskar Barnack, esta exposición pretende ser, en palabras de Espacio Fundación, un homenaje a una tecnología que cambió el modo en que vemos el mundo. Una revolución similar a la que vivimos hoy con el uso masivo de los 'smartphones'.

Además, la exposición 'Con los ojos bien abiertos. Cien años de fotografía Leica' va acompañada de un programa de talleres para todas las edades y la inscripción es gratuita. En suma, la Leica, un objeto de culto entre muchos fotógrafos, está de celebración y nosotros podemos disfrutarla.

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