Nuestros abuelos los neandertales

M. J. MORENO MURCIA

«Durante mucho tiempo no se creía la posibilidad de que los neandertales y los humanos modernos hubiesen convivido de manera coetánea e, incluso, que se hubieran reproducido entre ellos. Incluso se negaba que los neandertales manifestasen comportamiento simbólico, tal como los modernos, y hasta había quien lo entendía como una ofensa hacia la sociedad actual», comenta la antropóloga Josefina Zapata, de la Universidad de Murcia.

Pero la ciencia avanza, en concreto la genómica, y ha demostrado que 10.000 años antes de su desaparición, tuvieron unos cuantos contactos sexuales con los anatómicamente modernos. Y lo cierto es que esa influencia, muchos años después, sigue presente en el día a día actual, ya que los genes neandertales siguen activos en el genoma de los europeos.

Joshua Akey, de la Universidad de Washington en Seattle (Estados Unidos), afirmó que «la hibridación entre humanos modernos y neandertales incrementó la complejidad genómica. No fue simplemente algo que ocurrió hace 50.000 años y sobre lo que no tengamos ya que preocuparnos. Esos pequeños tramos de ADN aquí y allá, nuestras reliquias neandertales, siguen influyendo la expresión de nuestros genes de forma ubicua e importante».

Por otro lado, a pesar de los resultados genéticos, la relación cultural que pudo existir entre los neandertales y los humanos anatómicamente modernos en Europa sigue planteando una gran controversia en la actualidad, debido al desconocimiento existente en torno a las capacidades cognitivas de los primeros y la creencia muy asentada de que eran intelectualmente inferiores.

Se trata de un rasgo más difícil de refutar pero que, al parecer, está encontrando respuestas en yacimientos como los de la Región de Murcia con hallazgos relevantes, como el de la concha perforada de Cueva Antón, que pone de manifiesto que los neandertales también conocían el simbolismo.

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