La Verdad

Cartagena interpreta el papel de meca del cine

Cartagena interpreta el papel de meca del cine

  • Durante siete días, los aficionados podrán disfrutar de una exquisita selección de películas, cortos, talleres, retrospectivas, series de televisión, charlas y hasta conciertos

El Festival Internacional de Cine de Cartagena vuelve a encender el proyector y a apagar las luces para traernos a la ciudad, y a toda la Región, un buen menú de cine que no dejará a nadie indiferente. Servirán platos para los cinéfilos más 'gourmets', pero también para los cinéfagos que buscan hamburguesas con patatas 'de luxe'.

Un año más, al Puerto de Culturas arribarán, durante siete días, cinematografías exóticas, cineastas noveles y espectadores deseosos de que el cine les ofrezca más de cien mentiras (cinematográficas) que valgan la pena (Sabina dixit).

Como los lectores sabrán, estamos hablando del festival de cine más antiguo de estas tierras, pues llega ya a su cuadragésimo quinta edición (esperemos que no nos proporcione tantos sobresaltos como el 45º presidente de EE UU).

Mientras que los cuarentones nos ponemos fofos y chirriamos con cada movimiento, a este festival los años le sientan de maravilla y se encuentra en plena forma, con un excelente catálogo del nuevo cine independiente, retrospectivas, talleres, cortos e incluso series de televisión.

Estas páginas ofrecen un recorrido por todo aquello que os podréis encontrar y no os deberéis perder si os acercáis a alguna de esas secciones.

De todo y para todos

Los festivales cinematográficos tienen un problema, y es que a veces se considera un estigma que una película haya participado en alguno, pues es sinónimo de aburrimiento, trascendencia o llanto. Y aunque reconozco que a veces eso puede ser así, también tengo que deciros que es un prejuicio que no se cumple siempre (aunque algunos cineastas, con apellidos hechos para ponernos a prueba a los disléxicos, se empeñen en ello).

Lo que más me gusta de los certámenes de cine, además de los canapés gratis, es que no sabes lo que puedes encontrarte, que siempre te sorprenden, en un sentido o en otro. Son películas que no vienen firmadas por los grandes nombres del cine, ni por los guionistas de siempre, ni narran las historias que estamos cansados de que nos cuenten. Ese nuevo punto de vista, ese ser capaz de agitar nuestros gastados sentidos y nuestra tediosa mirada cinematográfica, siempre lo agradezco.

En esta semana en la que el cine es el rey, tenemos que fijarnos especialmente en la espléndida sección oficial, que ha logrado reunir lo mejor de lo mejor del último año. Diecisiete largometrajes de quince nacionalidades, entre las que se encuentran comedias que pueden resultar tan profundas como los dramas. Allí veremos la descacharrante 'Maravillosa familia de Tokyo', la imaginativa 'Toni Erdmann' o la que clausurará está semana de cine, ya en El Batel, 'Vuelta a casa de mi madre'. Películas que nos harán sonreír y, en ocasiones, hasta nos arrancarán una carcajada.

Cosa que, sinceramente, no logrará la magnífica sección Europa.Doc, que como su propio nombre indica está dedicada a los documentales europeos, entre los que hay que destacar la premiada 'Siria, una historia de amor', que nos acercará a las realidades que prosiguen cuando se acaba el Telediario.

Pero volviendo a la sección oficial, también en ella leeremos nombres conocidos como Sonia Braga, que expone su último trabajo como actriz en la asfixiante 'Aquarius'; François Ozon, que dirige la película que abre el festival, 'Frantz', un intenso drama filmado en glorioso blanco y negro; Jorge Perrugorría actúa en la irlandesa (sí, he dicho irlandesa y no cubana) 'Viva'; y el realizador iraní Asghar Farhadi, ya premiado en Berlín, nos ofrece en su último trabajo, 'The salesman', una visión real de la vida en su país.

Óperas prima y cisnes negros

Además de los consagrados de los que he hablado en el párrafo anterior, el FICC sabe que es vital cuidar la cantera, e igual que procura que los más jóvenes se acerquen a sus proyecciones, haciéndoles partícipes del jurado joven, cada año también quiere descubrirnos a directores que realizan su ópera prima.

En otras ediciones, hemos podido paladear mucho arte en estos realizadores que todavía llevan la 'L' a la espalda. Así que habrá que estar atentos a lo que nos puedan ofrecer películas como 'Lady Macbeth', que promete ser un auténtico dramón de época; o 'Ja, Olga Hepnarová', un estremecedor relato de una asesina psicópata con un punto de vista alejado del sensacionalismo hollywoodiense.

Todos estos nuevos realizadores han llegado al largo tras rodar cortometrajes, por eso es importante prestar atención a la interesantísima colección de cortos que acompañarán a las proyecciones de sus hermanos mayores. Pequeñas píldoras en imágenes, trece historias mínimas que también competirán para conseguir el favor del público.

Público fiel que llenará las sesiones oficiales del Nuevo Teatro Circo. Gente que es consciente de que si una cebra tiene manchas, un festival de cine tiene que tener cisnes negros, es decir, películas que desentonen del conjunto. En esta ocasión, veremos la catastrófica 'Train to Busan' sobre un virus destructor; o la película de animación sobre un niño huérfano 'Ma vie as courgette'; o la portorriqueña 'Antes que cante el gallo' (preguntaros cuándo visteis una película de Puerto Rico, 'West Side Story' no cuenta).

El cine español lo representan en la sección oficial dos películas de directores noveles, 'María y los demás' y 'La mano invisible'. Con la primera, se gradúa Nely Reguera, un drama familiar que mezcla elementos de comedia, algo que tan bien se nos da a los españoles. La segunda está realizada por David Macián, un hombre de la casa, porque es cartagenero y premiado en años anteriores en la sección 'Murcine', que en su estreno hace un sugerente experimento temático.

'Murcine' también está presente con los cortos que han realizado autores de la Región, casi una veintena, que se podrán disfrutar de una tacada el próximo viernes, en una jornada maratoniana convertida en un ágora de intercambio cinematográfico, al poner en contacto a los autores con los agentes del mundo del cine. Una buena forma de crear industria e incentivar el talento.

Pero si después de tanto localismo el visitante busca descubrir nuevos sabores entre los filmes de la sección oficial, y ver si el reno, la musaka o la ternera Strogonoff son el nuevo sushi, podremos examinar lo que en las películas a concurso nos ofrece Finlandia, que se presenta con una de boxeo, 'El día más feliz en la vida de Olli Maki'; o Rusia, con un adolescente paranoide y ultra religioso que protagoniza 'The student'; y Bulgaria, con el camino al infierno empedrado de buenas intenciones que nos ofrece 'Glory'.

Mucho más que películas

Yo, que soy mucho de recuperar películas que las implacables leyes de la distribución cinematográfica de provincias, con sus tiempos tasados y sus selecciones discutibles, he dejado de ver, también disfrutaré con otros filmes, además de los de la sección oficial, los de 'Cineistas'. Es el lugar para repescar títulos ya vistos en otros festivales como 'Las amigas de Agata', 'Las aventuras de Moriana', 'Esa sensación' y 'Berserker'.

Claro que el FICC es mucho más, pues hay una decena de actividades complementarias, como el ciclo 'Billy Wilder', que se ofrece a los centros de enseñanza. Si eres profesor y me estás leyendo, ya estas tardando en pedir que tus alumnos vayan, porque aprenderán más de la naturaleza humana viendo 'El apartamento', 'Con faldas y a lo loco', 'Primera plana', 'Testigo de cargo' o 'El crepúsculo de los dioses', que en cien clases magistrales.

Todo eso lo tendremos desde mañana, con la gala inaugural. Aunque el FICC ya está en marcha, porque el jueves disfrutamos del 'Birraseries' en la UPCT, hablando de esas series que han convertido esta última década y media en la nueva edad de oro de la televisión, curiosamente al tiempo que el cine ha sufrido una cierta apatía creativa. Habrá que escribir algún día algo sobre la fagocitación del talento del cine por parte de la antaño llamada caja tonta.

Esto y más dará de sí el FICC. Venid a disfrutar de las singularidades que tienen los festivales de cine que se celebran en ciudades con dimensiones humanas, como San Sebastián o Cartagena, esa que consiste en que la ciudad entera bulle con el festival. Las banderolas cuelgan de sus farolas, los bares ofrecen tapas especiales, se agotan las entradas de algunos pases (que este año se pueden comprar por internet por primera vez) e, incluso, los ciudadanos participan en iniciativas tan originales como 'El día del cine doméstico', colaborando en la conservación de cine 'amateur' cartagenero, que ha permitido recuperar y conservar películas familiares desde 1958 a 1990.

Mientras hay cine, hay esperanza. Así que aquí seguiremos, tratando de descubrir al nuevo Bayona o al nuevo Bergman, fingiendo que trabajamos cubriendo el 45 Festival de Cine de Cartagena, pero, en realidad, disfrutando del atracón de películas. Os aconsejo que hagáis lo mismo. El cine, en el FICC, nunca empacha.